miércoles, 12 de octubre de 2005

glu, glu.... glu.

Hoy cayó una lluvia torrencial sobre la ciudad de México, misma que comparada con la del diluvio que cuenta la biblia, ésta última probablemente le haria los mandados... aquí mi triste historia:

Justo después de comer, tirado en la cama mientras hacía repaso mental del trabajal que tenía por delante de la escuela, comenzó a llover, primero chipi chipi y después con más intensidad, me caía toda la fiaca (pereza, hueva) del mundo sobre los hombros pensar que tendría que subir al estudio con paragüas o algún símil si quería terminar a tiempo, cuado mi madre entró a mi cuarto diciendo que me descalzara, que tomara las sandalias y saliera a quitar la tapa de la coladera de la zotehuela (mmm.. que es más bien como un pequeño patio, que se conecta a la cocina por una puerta harto angosta, y donde mi madre tiene dispuestas, además de la lavadora y algunos productos de limpieza general, muchas macetas), total que ni tardo ni perezozo (si, en ese momento se me quitó), me descalzo y salgo armado con un valiente paragüas, que ni tanto al final, pues todo me mojé, total que después de quitar la tapa, el nivel del agua ya me llegaba a los tobillos...

Intentamos inocentemente contener a la lluvia afuera, cuando mi madre me avisa que el agua se está saliendo de la coladera en vez de irse por ahí... cuando me dirijo hacia la zona de conflicto, el improvisado trapeador que tenía mi madre conteniendo la puerta había ya quedado obsoleto, el agua se empezaba a filtrar por debajo de la puerta y nosotros sin saber qué hacer...

Rápidamente tiré al suelo medio paquete de
servilletas (clásico recurso masculino para casi cualquier problema: las servilletas!), dos telitas absorbentes marca "yes" y trapeaba y trapeaba, sólo para darme cuenta que la lluvia se cagaba de la risa de mí y mi trapeadorcito, pues el agua cada vez entraba más rápido!!! Acto seguido y más racional, salí en medio de la lluvia, cuando ya la ropa ni la salud importaban tanto, por un par de cubetas, sumadas a la que mi madre había traído, teníamos 3, después 4 y empezamos a sacar el agua, como si fuera un barco que está por hundirse y el cual hay que rescatar... en ese preciso instante pensé en la inutilidad del hecho, puesto que se sabe que hay más agua en el mar, y si mi madre y yo con nuestro arduo trrabajo de llenar cubetas y arrojar su contenido a la calle no hicimos gran cosa, ahora pienso que inútil más el querer sacar el agua de un mar hambriento...

Pero eso no es lo peor, NOOOOO! el agua que salía de la coladera presumía de ser negra, apestosa y más mala que la carne de puerco! así pues estábamos sacando agua apestosa y negra como alguna vez fue mi alma, en alguno de los viajes mi madre entró respirando muy agitada y como con intermedios acompañados de quejidos (han de saber que mi madre es medio asmática), toda mojada... le ordené que se metiera a su cuarto (si, en situaciones como ésta me pongo a ordenarle a todo mundo como creo es mejor llevar la situación), nada, que se tomó una pastillita y le siguió con la cubeta... le grité y le dije que se secara, se cambiara de ropa y me dejara a mí (en este momento ya me visualizaba como Gilligan, en una isla que terminaría siendo mi comedor), así pues se cambió y después intentó contactar a un fontanero (dícese de aquél que destapa tuberías de agua), triste el intento, pues de los 4 que conseguimos el número 3 estaban ocuapados en menesteres similares y el 4to. estaba atrapado en su colonia...

Mientras tanto, el agua había ya invadido la mitad de la casa, y mientras maldecía al dios del agua cualquiera que sea su nombre y haciendo corajes por estar solo haciendo ésto, corría de un lado a otro, ya para bloquear el agua que se quería meter al cuarto de mi madre y cuyo piso es como de duela y que seguro le da un infarto si se le echa a perder, ya trapeando un poco de lo que se había acumulado en la sala, que gracias a no se quién está chueca la casa y el nivel más bajo de la misma está bajo el comedor, así que por lo mismo casi toda estaba acumulada ahí, lo que "facilitó" (leáse con toda la ironía) que no flotaran todos los muebles...

Luego corría para alzar el tapete que a mi madre tanto le gusta para que no se mojara, y así, llevando cubetas de 2 en dos, de la casa hasta la calle, topándome con los vecinos que sólo estorbaban y me veían sin hacer nada, sin decir nada... estuve a punto de golpearlos...

Después de unos 40 viajes, de a dos cubetas llenas por vez, en un lapso de una hora más o menos, el nivel del agua de afuera al fin cedió un poco, apenas unos cinco centímetros por debajo del escaloncito que separa la zotehuela de la cocina... así pues con escoba y recogedor en manos, comencé a barrer el agua de la sala ( viejo truco que aprendí en bulbo
mientras recogíamos cerveza y demás alcoholes tirados, si funciona!), igual, al llenar las cuebtas las sacaba... en ese momento llega mi padre y me ayudó a terminar, pues creo que me vió muy jodido, muy mojado... las piernas me temblaban ya y la espalda como que estaba medio rota...

El fontanero, como la mayoría de los héroes que aplican en este tipo de situaciones, llegó tarde, como una hora después de terminado el siniestro y cuando no llovía más, al parecer alegó que la que está tapada es la coladera de la calle, que por eso todas las aguas negras salieron por nuestra casa, y así pues, apestoso, cansado, mojado, ojeroso y sin ilusiones me dí un baño, seguido de cigarro y cafecito alivianadores del carácter, ahora con un montón de tarea que se atrasó y que según el plan original ya debiera estar listísima para mañana... espero que no me dé gripa.

Como dato cultural, y agradeciendo su paciencia si es que llegaron hasta acá, les comento que recién escuché en las noticias que hay colonias en que el agua llegó hasta 70 cms. de altura, en otras medio metro y así... o sea que la lluvia de hoy estuvo buena, no? Escuchando esto me tranquilizo un poco, viendo como está la situación en otras partes de la ciudad, creo que a nosotros nos la dejaron barata... o no?



el llanero solterón: Achú!!! DAMN!
In Lakech

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