lunes, 5 de abril de 2010

Hace un par de semanas desde que A. se fue, es difícil cuando estás
forjando algo con alguien, la quiero, mucho, tanto que se que es
importante para ella viajar, conocer el mundo, y mas allá del egoísmo
natural de querer que esté aquí, o la envidia de la buena -suponiendo
que eso exista- de querer estar ahí...
Justo ahora etoy viendo American Splendor, la historia de Harvey
Pekar, su autor que parece tener algún tipo de desorden mental, y que
requiere que su mujer esté con el todo el tiempo... Odio verme
reflejado de algún modo con personajes de ese tipo, y con todo sonrío
y la espero como el esposo abnegado que soy (chuckles), extraño su
sonrisa, extraño debatir con ella temas de actualidad, extraño
platicar con ella, extraño dormir hasta tarde y crudear juntos viendo
una peli, extraño la adrenalina que supone salir con ella a una
fiesta, extraño hablar de libros, sus chistes ácidos, su mente
abierta, comer con ella, abrazarla cuando no es arisca, sorprenderla
con alguna historia, o que ella me sorprenda...
La extraño mucho, yo se, la pienso mucho y la pienso bien.

Pronto debo escribir sobre Colombia, antes de que se me olvide, además
tengo un encargo pendiente al respecto, estoy pensando si es correcto
escribir lo mismo aquí y allá... Apenas lo sepa lo haré... Creo.

El gato rocanrolero con antojo de donas
In Lakech